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Psicología

Lacan,
en simple

Empezando por qué el yo es una imagen prestada, y por qué «el deseo es el deseo del Otro» no dice lo que parece.

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Psicología
Lacan,
en simple
Guía 03
65 min de lectura·12 conceptos·PDF al instante

$11.900$5.900 sola · o las 3 guías por $12.900

Precio de lanzamiento hasta el 31 de octubre. Termina en

✓Sin conocimientos previos de psicoanálisis

Al terminarla

Qué vas a entender

  • ✎Qué quiso decir con «retorno a Freud», y por qué el Freud que vuelve no es el mismo que se fue
  • ✎Por qué el yo es una imagen prestada, y qué demuestra un bebé frente al espejo
  • ✎Qué es el gran Otro, a quién le hablás cuando no hay nadie, y por qué está incompleto
  • ✎Por qué «el deseo es el deseo del Otro» no significa lo que casi todos creen
  • ✎Qué es el goce, por qué no es placer, y por qué el síntoma cuesta tanto soltar
  • ✎Qué hay de cierto en las acusaciones de charlatanería, y por qué Buenos Aires es lacaniana

Ver precios y empezar hoy →

Contenido

Los 12 conceptos

Cada uno ocupa unas cuatro páginas y se lee entero en cinco minutos. No hace falta leerla de una sentada.

01
El retorno a Freud
02
El estadio del espejo
03
El inconsciente como lenguaje
04
Imaginario, simbólico y real
05
El gran Otro
06
El deseo del Otro
07
El sujeto dividido
08
El Nombre-del-Padre
09
El objeto a
10
El goce
11
La sesión corta
12
No hay relación sexual

Así se ve adentro

Tres páginas reales

Página 15 de la guía: apertura del concepto El estadio del espejo
Concepto 02 · El estadio del espejo
Página 25 de la guía: apertura del concepto El gran Otro
Concepto 05 · El gran Otro
Página 42 de la guía: apertura del concepto El goce
Concepto 10 · El goce

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Comprobalo vos

Este es el primer concepto de la guía, completo y tal cual está en el PDF. Si se entiende, el resto también.

Concepto 01

El retorno a Freud

Suena a nostalgia. A un movimiento conservador: volvamos a los textos originales, a la pureza, a lo que el maestro dijo antes de que lo deformaran. Y Lacan usó ese tono a veces, sobre todo cuando atacaba a los americanos.

Pero un retorno a Freud hecho por Lacan no es una lectura fiel. Es una lectura que le cambia a Freud el idioma en que pensaba. Lo que vuelve no es Freud: es un Freud traducido a algo que Freud no conocía.

Lo que había en Freud

Freud era neurólogo y pensaba como uno. Su modelo de la mente era energético: hay una cantidad de excitación que busca descarga, hay represión que le cierra el paso, hay síntomas por donde la energía sale igual. El inconsciente era, para él, una zona de la psiquis con sus propias leyes, pero una zona: un lugar, casi un órgano.

Y hacia el final, Freud escribió una frase que se volvió el lema de sus herederos americanos: donde ello era, yo debo advenir. Se la leyó como un programa: que el yo, la parte consciente y racional, conquiste el territorio del ello, lo pulsional. El análisis como colonización de lo salvaje por lo civilizado.

El adversario

Eso es lo que Lacan encontró cuando empezó: un psicoanálisis que se había vuelto una pedagogía del yo. Los analistas de Nueva York —Hartmann, Kris, y Loewenstein, el propio analista de Lacan— hablaban de una parte del yo libre de conflictos, de adaptación a la realidad, de madurez. El paciente ideal era el que terminaba el análisis parecido a su analista: casado, productivo, razonable.

Lacan vio en eso dos problemas. El primero, político: un psicoanálisis que adapta a la gente a su sociedad es una policía amable. El segundo, teórico, y más grave: Freud había descubierto que el yo es una construcción imaginaria, un montón de identificaciones pegadas, y no una instancia de la verdad. Fortalecer el yo era fortalecer la ilusión.

Qué hizo Lacan con eso

Tomó la frase de Freud y la dio vuelta. Donde ello era, yo debo advenir, no quiere decir que el yo conquiste al ello. Quiere decir que ahí donde eso habla —el inconsciente, lo que se dice sin querer—, el sujeto tiene que llegar a reconocerse. No el yo: el sujeto. Y en Lacan esas dos cosas son distintas y casi opuestas. El yo es la imagen que uno tiene de sí. El sujeto es el que habla desde abajo de esa imagen y no coincide con ella.

Y para leer ese sujeto, Lacan fue a buscar herramientas fuera del psicoanálisis: la lingüística de Saussure y Jakobson, la antropología de Lévi-Strauss, la lógica, más tarde la topología. Su retorno a Freud fue, en los hechos, una reconstrucción de Freud con materiales de los años cincuenta.

Un ejemplo

Imaginá a dos analistas que escuchan al mismo paciente decir: no sé por qué, pero siempre termino con parejas que me tratan mal.

El analista del yo escucha una debilidad a corregir: el paciente no evalúa bien a la gente, hay que ayudarlo a elegir mejor, a poner límites, a madurar. El objetivo es que la próxima vez elija distinto.

El analista lacaniano escucha otra cosa: siempre termino, me tratan. Escucha que el paciente se describe como el que padece, y se pregunta desde dónde está hablando cuando se describe así. No para corregirlo. Para que él mismo escuche lo que acaba de decir, y quién, en él, lo dijo.

El primero quiere un yo más fuerte. El segundo quiere que aparezca el sujeto que estaba escondido detrás del yo. Esa diferencia es todo el retorno a Freud.

Qué quedó en pie

La crítica a la psicología del yo tuvo razón, y hoy casi nadie la defiende como se la formulaba en los años cincuenta: ni siquiera sus herederos. La idea de que el análisis es una adaptación a la realidad quedó como un ejemplo de cómo una técnica puede volverse una moral.

Lo que es discutible es la palabra retorno. Los historiadores del psicoanálisis coinciden en que Lacan leyó a Freud con una libertad enorme, tomando lo que le servía y descartando lo que no —la biología, la energética, buena parte de la teoría de las pulsiones tal como Freud la escribió—. Que eso sea una traición o una fidelidad más profunda depende de qué se piense que es la fidelidad. Lacan diría que la única fidelidad posible a un pensador es hacerle decir lo que todavía no había dicho. Es una posición defendible, y también la coartada perfecta para hacer lo que uno quiera.

Y quedó algo que no es teoría: el gesto. Leer un texto fundacional en voz alta, en público, durante décadas, contra la lectura oficial, hizo escuela. Buena parte de la filosofía francesa posterior es eso: retornos a Marx, a Spinoza, a Heidegger, hechos con el método que Lacan inauguró con Freud.

Antes de decidir

Para quién es

Es para vos si…

  • ✓Te analizás con un lacaniano y nunca terminaste de entender de qué se trata
  • ✓Escuchás «goce», «el Otro» o «falta» en conversaciones y sospechás que significan algo preciso
  • ✓Leíste a Freud y querés saber qué le hizo el que dijo volver a él

No es para vos si…

  • ✕Buscás bibliografía académica para una tesis o un parcial
  • ✕Necesitás citas con edición, traductor y número de página
  • ✕Estás buscando terapia. Esto explica una teoría; no reemplaza a un profesional

Elegí

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